Saltar al contenido
ENDOMETRIO

Adherencias pélvicas

Adherencia pélvica-abdominal

Las adherencias pélvicas causan muchos problemas en el sistema reproductivo femenino, desde obstrucción en las trompas de Falopio, sensibilidad pélvica, dolor durante el coito, dolor pélvico crónico hasta infertilidad. Curiosamente las adherencias pueden estar muy extendidas, pero permanecer relativamente silenciosas por mucho tiempo.

¿Qué es?

En el proceso de reparar los tejidos lesionados, los acontecimientos normales de curación pueden hacer que algunas estructuras en la pelvis se peguen involuntariamente a otro tejido o estructura.

En una pelvis normal y sana este gran espacio está forrado con un tejido llamado peritoneo, que también cubre la parte externa de los órganos situados en el abdomen y la pelvis. En un estado no lesionado o irritado, el peritoneo se puede comparar con una envoltura de celofán resbaladizo, los órganos y estructuras adyacentes entre sí apenas se deslizan uno contra otro y no quedan unidos entre sí. Ante una lesión en los tejidos, el proceso de curación normal puede provocar la unión o adherencia entre estructuras.

Por ejemplo el ovario es una estructura muy sensible, al igual que los testículos. Si como consecuencia de una cistectomía ovárica (eliminación de un quiste), el ovario se une a la pared lateral de la pelvis o la parte superior de la vagina, la paciente puede experimentar dolor pélvico persistente y / o relaciones sexuales dolorosas. El diagnóstico se sospecha por antecedentes de cirugía en los ovarios y dolor persistente o posterior sin relación con el ciclo menstrual. Las adherencias comienzan a desarrollarse a las pocas horas de la cirugía.

Después de una incisión abdominal de gran tamaño (una histerectomía por fibromas grandes), el intestino puede adherirse a la pared abdominal.

Síntomas

Aquí el paciente puede experimentar episodios intermitentes de dolor tipo cólico, tal vez asociados con un poco de náuseas, hinchazón o incluso vómitos.

Causas

Las causas son múltiples pero básicamente la irritación en los tejidos que conduce al proceso adhesivo surge por un evento inflamatorio o un traumatismo (postquirúrgico). Los ejemplos de evento inflamatorio pueden ser una infección en las trompas por una enfermedad de transmisión sexual (gonorrea), la infección después de una cirugía o una apendicitis. La “irritación” crónica de los tejidos pélvicos por un proceso de enfermedad común como la endometriosis, también puede causar adherencias. Una proporción muy significativa de los casos de adherencias surge de una cirugía pélvica previa, la extirpación de un quiste ovárico es un buen ejemplo.

Debe recordarse que las adherencias intra-abdominal y pélvicas rara vez aparecen en una radiografía o ecografía. Por desgracia, cada vez que se realiza una incisión abdominal, está presente el riesgo para problemas de adherencias recurrentes. Sin embargo la buena noticia es que la mayoría de los pacientes no desarrollan adherencias postoperatorias graves.

¿Todas las personas desarrollan adherencias pélvicas?

No. No se entiende completamente por qué unas personas desarrollan adherencias muy extensas y otras no desarrollan esta condición en absoluto. El resultado depende de varios factores como la naturaleza del traumo en los tejidos, la duración de la lesión inflamatoria, la naturaleza de una operación anterior, la técnica operatoria del cirujano y las características individuales de curación.

Prevención

Se pueden adoptar algunas medidas simples, por ejemplo seguir un curso de tratamiento temprano si se identifica cualquier infección, practicar sexo seguro para reducir al mínimo la transmisión de enfermedades, realizar una técnica quirúrgica meticulosa para minimizar traumas innecesarios en el tejido, entre otros.

Tratamiento

El dolor es una experiencia relativa y la gravedad varía de un individuo a otro. Dicho esto, en ocasiones se puede vivir con molestias menores controladas por la medicación, la acupuntura o la hipnosis médica. Pero cuando las adherencias pélvicas causan síntomas muy significativos se requiere de un examen minucioso, que puede incluir estudios de radiografía y ecografías especiales.

En última instancia se puede realizar una laparoscopia para lograr la inspección visual de los órganos intra-abdominales. Los procedimientos quirúrgicos posteriores dependen de los hallazgos. A veces el alcance del proceso adhesivo solo requiere un simple corte, otros casos necesitan la eliminación del ovario o la histerectomía completa con extirpación de ambos ovarios y las trompas si la paciente presenta adherencias pélvicas muy extensas y ya no desea tener más hijos.

Obviamente la mujer y su ginecólogo deben discutir todos los detalles para tomar la mejor decisión en cada caso.

¿Qué hay de las adherencias en la pared abdominal que resultan de una cirugía abdominal previa?

Estas por lo general se pueden eliminar por vía laparoscópica, minimizando así la lesión del tejido. Si las adherencias son muy extensas y el paciente ya ha tenido otra cirugía fallida, se puede optar por un enfoque poco ortodoxo. Debido a que las adherencias comienzan a formarse casi de inmediato, a veces se recomienda la repetición de la laparoscopia en una semana. En este punto las “nuevas” adherencias son frágiles, suaves, no contienen un suministro de sangre y pueden ser barridas con una lesión tisular mínima, en comparación con una adhesiólisis convencional. Esto se realiza de forma ambulatoria y por lo general solo toma algunos minutos, en comparación con el tiempo necesario para tratar adherencias viejas, amplias y densas.

Es importante que el paciente solicite información sobre la experiencia de su cirujano con las adherencias extensas, porque lo que podría considerarse como “no es posible por vía laparoscópica” para un ginecólogo, puede ser un territorio muy familiar para otro. Debido a que el intestino puede estar íntimamente involucrado con el proceso adhesivo, la mujer debe ser consciente de que en el peor de los casos puede requerir una cirugía intestinal y una incisión de laparotomía convencional.

Las adherencias pélvicas pueden convertirse en un problema grave y afectar la calidad de vida. Una vez formadas, no desaparecen con el tiempo. Si usted está sufriendo alguna de las quejas descritas anteriormente, no dude en visitar la consulta de un ginecólogo con experiencia laparoscópica.