¿Cómo mejorar un revestimiento uterino fino para aumentar la fertilidad?

Toda mujer que ha pasado o está implicada en la terapia de reproducción asistida conoce que el espesor de la pared uterina es casi tan importante como el número de óvulos que está desarrollando. Para utilizar la metáfora común del crecimiento de un jardín, decimos que el suelo de ese jardín debe estar los suficientemente alimentado para que la semilla crezca con éxito una vez que se ha plantado. Durante un ciclo de inseminación intrauterina o inseminación in vitro, a una mujer se le administran diferentes medicamentos que, directa o indirectamente aumentan los niveles de estrógeno que llegan al útero y al revestimiento endometrial. Aquellas mujeres que estén tratando de concebir sin la ayuda de técnicas asistidas pueden desconocer el espesor de su revestimiento endometrial y ese puede ser un factor limitante en sus posibilidades de concebir.


El espesor óptimo para el revestimiento endometrial está entre 10 y 15 mm, alcanzando su máximo espesor en el momento de la implantación, en torno al día 21 del ciclo menstrual de una mujer. El crecimiento del revestimiento endometrial depende de la calidad del flujo de sangre hacia el útero, así como el efecto de los estrógenos. Por lo tanto, el enfoque de tratamiento cuando se trabaja con las mujeres que tienen un revestimiento uterino delgado, es aumentar el flujo de sangre hacia los órganos reproductivos, aumentar la receptividad del útero ante los estrógenos y el balance de las hormonas reproductivas.

01_uteroEntonces, ¿qué pueden hacer las mujeres por su cuenta para lograr estos tres objetivos principales?

Descanso. Lo primero que pueden hacer para mejorar el grosor del revestimiento uterino es descansar lo suficiente. La mayoría de las mujeres que asisten a las clínicas de fertilidad y reproducción manifiestan que no duermen lo suficiente. Se necesita un mínimo de 7 horas de sueño tranquilo y sin interrupciones para recargar el cuerpo y permitir que ocurra la reparación y el crecimiento óptimo del tejido. Se debe procurar acostarse a dormir y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. El sueño influye en que las hormonas reproductivas se mantengan equilibradas para que el útero reciba el mensaje correcto.

Ejercicio. El ejercicio es importante para aumentar el flujo de la sangre. Realizar ejercicios durante 30 minutos al día, incorporando el movimiento de las piernas y las caderas como el yoga, las caminatas, carreras, ciclismo, natación o los ejercicios aeróbicos, puede ser una excelente opción. El objetivo del ejercicio es estimular la circulación y no agotar el cuerpo.

Estrés. El estrés también puede desempeñar un papel limitante para la circulación de la sangre y puede interferir en la comunicación correcta entre el útero y las hormonas. Se recomienda que las mujeres tomen tiempo cada día para relajarse, respirar y calmar la mente. Esto se puede hacer con el estilo del yoga, la meditación, la relajación guiada y la oración.

Alimentación. La dieta también puede jugar un papel importante en el aumento de la receptividad del útero ante los estrógenos, el equilibrio de hormonas y del el flujo sanguíneo. Se recomienda centrarse en un conjunto alimentario de alto contenido en fibra y bajo en glucemia. Se debe comer a intervalos regulares durante todo el día y seguir una rutina para que el cuerpo sepa cuándo va a obtener los alimentos. Esto ayuda a equilibrar la insulina y las hormonas cortisol, que tienen un efecto indirecto en el equilibrio de las hormonas reproductivas. Es bueno incluir verduras como el brócoli, repollo, coliflor y hortalizas de raíz. Estos alimentos ayudan a desintoxicar el hígado y restaurar el equilibrio hormonal. Se debe eliminar la glucosa-fructosa, pues contiene azúcares que no son bien metabolizados por el cuerpo y pueden causar resistencia a la insulina, afectando negativamente la comunicación de las hormonas reproductivas; reducir o eliminar el café y otras formas de estimulantes; evitar las carnes de origen animal, quesos y leches.

La coenzima Q10 es comúnmente recomendado para las mujeres y los hombres, cuando están tratando de concebir y mejorar la micro-circulación del corazón. El CoQ10 es un poderoso antioxidante y por lo tanto ayuda a reducir el estrés oxidativo de los tejidos. Debido a que el útero es dependiente de la nutrición de la sangre y se somete a crecimiento y desprendimiento en intervalos regulares, el uso de CoQ10 puede beneficiar la integridad del tejido y posiblemente mejorar la circulación de la sangre.

Se recomienda evitar los alimentos ácidos durante la menstruación (yogur, vinagre, encurtidos, pomelo, grosellas y manzanas verdes. En su lugar, se debe comer más alimentos nutritivos tales como los huevos, zanahorias, espinacas, dátiles, pescado, jengibre, canela, entre otros.

Acupuntura. Se ha demostrado la eficacia extrema de la acupuntura y sus efectos en el aumento del flujo sanguíneo hacia los órganos reproductivos. Esta puede ser la razón principal por la cual esta técnica muestra beneficios para aquellas mujeres que se someten a tratamientos de inseminación in vitro. Simplemente, al lograr un mayor flujo de sangre, mayor es la probabilidad de que los medicamentos lleguen a su destino.

suplementos nutricionalesMedicina herbolaria china. Muchas de las hierbas que se encuentran en las farmacias de medicina china tienen el efecto de aumentar el flujo de sangre hacia los órganos reproductivos. Se dice que muchas aceleran y fortalecen la sangre, mientras otras la forman y la nutren. En general ellas logran aumentar el flujo sanguíneo mediante el aumento en la liberación del óxido nítrico, una sustancia que dilata los vasos sanguíneos.

Masaje femoral. Se debe realizar desde el final de la menstruación hasta la ovulación, entre 2 y 3 veces para cada pierna, 1 o 2 veces al día. Este masaje aumenta el flujo sanguíneo hacia los órganos de la pelvis, proporcionando más alimento para el útero y los ovarios. Para comprimir la arteria femoral con los dedos, se requiere una presión bastante pesada. La arteria femoral se encuentra al nivel del hueso púbico, justo debajo del pliegue de la ingle entre el muslo y la parte inferior del abdomen. El masaje en dicha zona provoca un aumento del gradiente de presión en las arterias ilíacas, obligando a que llegue  más sangre a las arterias pélvicas. No es recomendable si la mujer está embarazada, si tiene la presión arterial alta, una enfermedad cardíaca o problemas circulatorios (aneurismas, varices, flebitis, trombosis), si tiene antecedentes de accidentes cerebrovasculares o durante una post-transferencia en un ciclo de inseminación in vitro.

Aceite de ricino. Sobre la piel se coloca un paquete de aceite de ricino para aumentar la circulación y promover la eliminación y curación de los tejidos y órganos debajo de la piel. Se utiliza para estimular el hígado, aliviar el dolor, aumentar la circulación linfática, reducir la inflamación y mejorar la digestión. Este método se lleva a cabo empapando un pedazo de franela en aceite de ricino y colocándola sobre la piel de la parte inferior del abdomen, por encima del útero. La franela se cubre con una lámina de plástico y luego se coloca una botella de agua caliente sobre el plástico para calentar el paquete, dejando  actuar durante 45-60 minutos. El aceite de ricino no debe ser tomado ni se debe aplicar sobre la piel dañada, tampoco se debe utilizar durante el embarazo y la lactancia materna.

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